Acabados de muebles antiguos

Los muebles antiguos son un auténtico tesoro, bien si los hemos heredado, bien si hemos decidido adquirir algún capricho (que además, no deja de ser una inversión) en alguna feria de antigüedades, almoneda, desembalaje o tienda especializada. Pero en ocasiones, sobre todo cuando encontramos alguna ganga en rastrillos o desembalajes, es necesario darles un lavado de cara para que puedan recuperar todo su esplendor. Las antigüedades caras y de primera calidad requieren por lo general la intervención de restauradores profesionales, pero en muchas ocasiones podemos arreglar los acabados nosotros mismos sin mucha dificultad.

Imagen Acabados de muebles anti

Los barnices a muñequilla son característicos de los muebles de maderas nobles, como la caoba o el nogal. Se caracterizan por su aspecto pulimentado, dorado y con un profundo brillo. Estos acabados son complicados de realizar y por lo general, sólo los aplican barnizadores experimentados; eso sí, si sólo se muestran apagados, podemos limpiarlos frotando la superficie del mueble (en el sentido de la veta) con lanilla de acero nº 0000 y unas gotas de aceite de vaselina, y pasando luego una muñequilla de algodón humedecida en alcohol de 96º, haciendo un movimiento de zigzag y también en el sentido de la veta.

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Para encerar un mueble, primero limpiaremos su superficie para eliminar la cera vieja acumulada; se puede hacer con una mezcla de esencia de trementina (aguarrás puro) y aceite de vaselina. Hay que agitarla bien en el momento de usarla, porque se corta. Se frota la madera con lanilla de acero nº 000 y la mezcla,  y se deja secar; después podemos aplicar una mano de cera de anticuario bien extendida con una brocha y dejar que se seque durante 2 horas. A continuación, se saca brillo a la cera con un cepillo para zapatos envuelto en una media de nailon, y se aplica otra capa de cera muy bien extendida. Transcurridas 24 horas, volveremos a pulir la cera con el cepillo y la media para disfrutar de todo su cálido brillo.

En ocasiones, disponemos de muebles rústicos plenos de encanto para usar, por ejemplo, en la cocina. Es el caso de las alacenas y las mesas tocineras. Es necesario barnizarlas bien para que resistan la humedad y las limpiezas constantes. Podemos aplicar sobre la madera, y empleando una brocha de buena calidad, un barniz de poliuretano rebajado al 20% con disolvente; dejamos secar y aplicamos una o dos capas más, lijando entre capa y capa con lija nº 400. Para terminar, se pueden proteger a fondo las superficies con una capa muy extendida de cera de carnauba (es necesario calentarla para poder utilizarla, debido a su dureza), que se puede abrillantar al día siguiente y aporta una resistencia excepcional a la madera.

Imagen: D’Arcy Norman.

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Categorías: Muebles y restauración

Publicado el: 02-09-2010

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