Alternativas a las dietas bajas en sal

La sal está presente en muchos alimentos de forma natural, y además la utilizamos para potenciar el sabor de las comidas. Reducirla es el consejo de los médicos para tratar la hipertensión, luchar contra la obesidad y mejorar la calidad de vida de los ancianos. Pero los últimos estudios cuestionan este consejo. ¿Quieres conocer las alternativas a las dietas bajas en sal…?

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El sodio que contiene la sal no es el único responsable de la regulación de la presión arterial. También lo es el potasio. Ambas sustancias se encargan del equilibrio de los fluidos en el organismo y también de que músculos y nervios funcionen correctamente. 

Aunque un adulto puede vivir con una ingesta de menos de medio gramo de sodio al día, lo cierto es que el consumo medio se sitúa en torno a los 6 gramos. Pero el equilibrio entre sodio y potasio puede ser la clave para no tener que hacer dietas totalmente desprovistas de sabor…

El potasio que contienen las frutas y las verduras de forma natural complementa al sodio en las funciones del organismo que antes hemos descrito. Por eso se piensa que el equilibrio entre la ingesta de sodio y potasio puede ser la clave para mantener a raya la tensión arterial…

La tensión arterial baja está directamente relacionada con un consumo elevado de potasio, y se piensa que éste puede actuar como vasodilatador y aumentar la excreción de sodio por los riñones… Por eso, consumir alimentos frescos ricos en potasio puede ser la clave para no tener que reducir tanto la sal…

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Alimentos ricos en potasio

Aguacates, albaricoques, plátanos, manzanas, melón, sandía, cítricos y legumbres son alimentos ricos en potasio. También los dátiles y las pasas, pescados como el bacalao, sardina, trucha y atún, la lechuga, el repollo y las espinacas. O las patatas, el tomate, la carne roja y blanca y la soja. También el yogur y otros derivados lácteos, pero no el queso.

También hay sustitutos de la sal ricos en potasio, que ayudan a potenciar el sabor de las comidas sin los inconvenientes del sodio.

Cambios en el estilo de vida

Se sabe que un consumo bajo de potasio, la obesidad y el sedentarismo son factores que influyen en la hipertensión más que un alto consumo de sal. Por eso las recomendaciones básicas son:

  • Reducir el peso. Cada 10 kg de pérdida de peso, se reduce de 5 a 20 mmHg la tensión arterial.
  • Comer una dieta rica en frutas, verduras y lácteos desnatados, con menos grasas. Puede reducir de 8 a 14 mmHg la presión arterial sistólica.
  • Moderar el consumo de sodio a un máximo de 6 gramos de sal al día, vigilando especialmente aquel que va oculto en los alimentos procesados y el queso. Puede reducir de 2 a 8 mmHg la presión arterial sistólica.
  • Hacer ejercicio aeróbico a diario, aunque sólo sea caminar media hora al día. Puede reducir de 4 a 9 mmHg la presión arterial sistólica.
  • Reducir el consumo de alcohol a 3 unidades de alcohol al día los hombres y 2 las mujeres y hombres de constitución delgada. 1 unidad de alcohol equivale a 1 vaso de cerveza o vino o whisky. Puede reducir de 2 a 4 mmHg la presión arterial sistólica.

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Categorías: Belleza y salud

Publicado el: 23-02-2015 | Autor: María Tebar

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