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Bronce y latón: restaurar, proteger, pintar

Todo el mundo tiene algún mueble, adorno o accesorio de metal dorado en la decoración de su hogar. Puede tratarse de una preciosa cama heredada de los abuelos; de los tiradores de un mueble; de una figura o lámpara… Estos metales dorados son resistentes y atractivos, pero con el tiempo se pueden ensuciar y oscurecer. El bronce es especialmente resistente, y su calidad (y precio) es muy superior a la del latón.

En el caso del bronce, el brillo y el pulimento se pueden recuperar con la limpieza; no así en el del latón. Cuando este metal pierde el tono amarillo brillante, su cromado desaparece y sólo se puede recuperar llevando la pieza a cromar de nuevo, algo que sale bastante caro.

Bronce y latón: restaurar, proteger, pintar

Para limpiar estos metales, aparte de los limpiametales de buena calidad (los mejores los podréis comprar en tiendas especializadas en restauración; nada que ver con los habituales) se pueden emplear otros productos, como el amoniaco. Por ejemplo, si queréis limpiar los tiradores de un mueble, basta con quitarlos y ponerlos en un bote de cristal, lleno con agua y amoniaco a partes iguales. Veréis cómo la mezcla inmediatamente se oscurece, y los tiradores se limpiarán como por arte de magia… Después, pasadlos por el grifo y secadlos a fondo.

Si el metal está oxidado, en el caso del bronce, tendréis que aplicarle un desoxidante especial para metales dorados. Y para proteger a fondo estos metales y evitar que se vuelvan a oxidar o a ennegrecer (sobre todo si se encuentran a la intemperie), lo mejor es aplicarles dos manos de un barniz llamado laca Zapón. Se da una mano muy extendida con brocha, se deja secar y se aplica la siguiente; el metal quedará protegido durante mucho tiempo.

Bronce y latón: restaurar, proteger, pintar

Una buena forma de recuperar algún objeto de latón que haya perdido su cromado sin dejarnos una fortuna en el intento (por ejemplo, las clásicas camas como la de la fotografía) es pintando el metal. Para conseguir un buen agarre, hay que desengrasar bien el metal y luego aplicarle una o dos manos de selladora sintética, bien extendida. Después, basta con dar dos o tres manos de esmalte-laca. Los acabados en blanco envejecido con pátina quedan especialmente atractivos.

Imágenes: Cliffnotes, Ferncourt

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Categorías: Muebles y restauración

Publicado el: 23-09-2010 | Autor: Marta Sánchez

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