Congelar y descongelar alimentos de forma saludable

¿Sabes sacar todo el partido a tu congelador? ¿Conoces todos y cada uno de los alimentos frescos que puedes congelar y las comidas preparadas que puedes almacenar congeladas para evitar cocinar todos los días? Pues aún estás a tiempo… Te explicamos qué alimentos sí puedes congelar y cuáles no, cómo debes guardarlos y los tiempos que pueden pasar congelados. ¡Y muy importante! No todos se descongelan igual…

Imagen Congelar y descongelar alimentos de forma salud

Una de las grandes liberaciones que trajo a los hogares el siglo XX fue la de no tener que ir todos los días a la compra a por los alimentos frescos. Los frigoríficos cambiaron la vida de las familias, y sólo unas décadas después la gran capacidad de los congeladores en los frigoríficos combi, la mejora de su potencia y la disponibilidad de muchos modelos diferentes (congeladores independientes altos o bajos, arcones, etc.) permiten aprovechar mejor los alimentos y optimizar los tiempos dedicados a la comprar y a la cocina. ¿Qué hubieran dicho nuestras bisabuelas si supieran que ahora podemos cocinar una sola vez por semana para tener comida caliente todos los días?

Eso sí, conviene conocer las reglas básicas de la congelación y descongelación de alimentos para que mantengan todos sus nutrientes y no se altere ninguna de sus propiedades, incluidas las organolépticas (textura, olor…). Y aunque casi todo se puede congelar, fresco o cocinado, también conviene saber qué comidas no resisten las bajas temperaturas.

Reglas de oro de la congelación

  • Congela alimentos de calidad. Sólo van a conservar sus propiedades, nunca a mejorarlas…
  • Etiqueta los alimentos. Lo mejor es utilizar bolsas especiales de congelación y rotuladores indelebles para marcar producto y fecha.
  • Evitar que los alimentos tomen contacto con el aire: es fácil sacarlo cuando se trata de bolsas, aprentándolas bien contra el alimento sobre una superficie lisa.

Congelar alimentos frescos

  • Las verduras y hortalizas (espinacas, acelgas, apio, cebolla, espárragos, judías verdes, repollo, coliflor, nabos, puerros, zanahorias, pimientos) se pueden congelar lavándolas y escaldándolas previamente 2-3 minutos en agua hirviendo. Luego se escurren, se enfrían en agua con hielo y se envasan en bolsas para congelar. No es necesario descongelar, sino que se echan en agua hirviendo directamente. Duran de 3 a 6 meses.
  • Las berenjenas y calabacines se lavan, se cortan en rodajas y se escaldan 4 y 1 minutos respectivamente. Luego se procede igual que con el resto de verduras y hortalizas.
  • El pescado: no sólo es interesante congelarlo, sino del todo aconsejable para eliminar la posibilidad de que contenga huevos de anasakis, que parasitan en el intestino humano causando alergias y graves problemas digestivos. Se  congela limpio de escamas e intestinos,  lavado y si se puede fileteado. Se descongela en el frigorífico. El pescado azul se puede mantener 3 meses en el congelador; el blanco, hasta 6 meses. Constata que estás congelando pescado fresco y no descongelado.
  • La carne y el pollo: es importante protegerla contra la deshidratación. Conviene apretar bien el envoltorio para que no quede aire en él. Es posible que se pierda algo de jugo al descongelar, por eso sólo es aconsejable congelar carne de la mejor calidad.  Para descongelar, mejor dejar en el frigorífico. Se mantienen en buenas condiciones 8 meses (el pollo y el pavo hasta doce meses).
  • Los condimentos como la albahaca, la hierbabuena, el eneldo o el perejil se pueden congelar finamente picados en cubiteras de hielo, luego se sacan y se introducen en bolsas.

Platos cocinados que quedan bien

Quedan perfectas las lentejas, las croquetas sin cocinar, los platos de pasta (especialmente lasañas y canelones), el pisto, los pasteles de verdura o patata, los guisos de carne, las sopas y cremas frías, las coles (repollo, coliflor) gratinadas, la moussaka y las berenjenas rellenas, el mousse de chocolate, la tarta de manzana, las magdalenas y galletas caseras…

Mejor no congelar…

  • Aguacates: pierden sabor y textura
  • Arroz: no se puede congelar totalmente cocinado, sino que debe estar casi tierno, al dente, y prácticamente seco.
  • Lechuga, tomates y endibias: pierden su tersura para comer en ensalada. Los tomates pueden congelarse si luego se van a usar en guisos o para zumo.
  • Frutos secos salados: sí se pueden congelar otros como las nueces o las almendras crudas…
  • Jamón curado: su alto contenido en sal no hace aconsejable congelarlo, aunque si es imprescindible se puede mantener en el congelador (igual que el bacon) envuelto muy apretado con plástico un mes.
  • Frutas: olvídate si pretendes comerlas frescas; sólo se pueden congelar cortadas y con una capa de almíbar. Fresas, grosellas, arándanos y frambuesas se pueden congelar al contacto, es decir, sobre una bandeja, para después introducirlas en bolsas.
  • Sopas de pasta:  se reblandece y pierde propiedades.
  • Patata: quedan mal tanto si se congelan crudas como cocidas.
  • Quesos frescos.

¿Sabes que se pueden congelar…?

El pan, el pan rallado y el pan de molde, la leche (homogeneizada), el café, el caldo, los quesos duros y los huevos batidos (añadiendo una cucharadita de moka de sal o una cucharadita de azúcar por cada 3 huevos según se vayan a usar para dulce o salado).

Fotografía: Tupperware

Más artículos de: Hogar Sano

Publicado el: 12-12-2011 | Autor: María Tebar

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