Elegir y cuidar la ropa de cama

La ropa de cama está en contacto con nosotros al menos un tercio  de nuestra vida, así es que hacer una buena elección y cuidar de ella con mimo es una tarea indispensable  para garantizar un hogar saludable.

Muchas dermatitis  y alergias se producen o se agudizan precisamente por una mala selección o cuidado de la ropa de cama. Esa es la razón por la que lavar la ropa blanca con esmero garantiza un sueño satisfactorio y una mejor salud en personas sensibilizadas.

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Para elegir bien la ropa de cama tienes que conocer que existen cuatro tipo de tejidos para sábanas (también fundas de edredón).

Sábanas de algodón: la elección de calidad

Si envidias el tacto de las sábanas de hotel,  suaves  pero almidonadas, casi “crujientes”, entonces  decántate por sábanas de algodón de buena calidad, como las de algodón egipcio o percal. Es la mejor elección en ropa de cama, y duran mucho tiempo en perfectas condiciones, por lo que compensa la inversión. Son sábanas  frescas, que transpiran y de excelente tacto. La ropa de algodón peinado tiene propiedades hipoalergénicas , ya que en su fabricación se han eliminado las impurezas. En contrapartida, encogen al lavarlas , se arrugan y acaban amarilleando, si bien todo esto sólo ocurre en las de peor calidad.

Se reconoce la calidad por la urdimbre, es decir, el número de hilos que lleva el tejido: de 100 a 200 hilos es una calidad baja, mientras  que entre 200 y 300 la calidad es alta (aunque hay hasta de 2.000 hilos). Según los expertos no importa tanto el número de hilos como que sea hilo de una sola hebra, pero ese dato te será difícil conseguirlo.

Sábanas con mezcla: no se arrugan

Se trata de sábanas que mezclan  algodón con poliéster. Su ventaja es que no se arrugan ni encogen. Pero el tacto es menos agradable y son menos frescas que las de algodón. Resisten peor los lavados en caliente, y a veces se llenan de pelotillas. Una buena elección son las sábanas con un 80% de poliéster y un 20% de algodón. Si “presumen” de no arrugarse o de ser  antiestáticas, entonces son “mezcla”.

Sábanas de raso y seda

Tienen sus ventajas. El raso ofrece un tacto suave y frío, muy agradable en verano, pero asegúrate de que las sábanas encajan bien en el tamaño del colchón porque se deslizan fácilmente… En cuanto a la seda, tiene un tacto suave  y propiedades antialérgicas naturales.

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El cuidado de la ropa de cama no requiere sacrificios especiales, pero conviene conocer esto...

  1. Lava antes del primer uso para eliminar  restos de sustancias químicas de la fabricación. El algodón de calidad encoge poco y sólo en el primer lavado, y de hecho, ya viene calculada  la merma (un 3%). El de peor calidad encoge hasta un 12%.
  2. Los ácaros anidan en los colchones y en la ropa de cama. Aspira el colchón y envuélvelo en una funda con cremallera. Pon funda también a las almohadas. Lava las  fundas  una vez al mes.
  3. Cambia la ropa de cama semanalmente a no ser que vivas en un clima húmedo, en cuyo caso hazlo dos veces por semana. Renueva las fundas de almohada dos  veces por semana.
  4. En cuanto a temperatura de lavado, sigue  las indicaciones de la etiqueta. Puedes prescindir del suavizante. Si tu zona es de agua dura (combina mal con el detergente), echa  más producto y lava a 40ºC.
  5. Si añades media  taza de bicarbonato al detergente de la lavadora, desodorizarás las sábanas, darás luminosidad a los colores y blanquearás las sábanas que amarillean.
  6. Seca al sol siempre que puedas. Es el mejor desinfectante y blanqueante.

Fotografías: Naturalmat, The Bes bed Linen in the World

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Categorías: Dormitorios, Limpieza

Publicado el: 20-06-2011 | Autor: María Tebar

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