Huerto en casa: de la terraza a la mesa

Tener un pequeño huerto en casa es un pequeño lujo al alcance de todos los que disponen de un espacio al aire libre. Si tienes una simple terraza o un balcón que tenga alguna hora de sol, estás preparado para ponerlo en marcha. Comerás más sano y sabroso, y verás cuánto te rinde el espacio dedicado al cultivo de verduras y hortalizas por pequeño que sea…

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Si vives en la ciudad, seguro que envidias la tranquilidad de la vida en el campo, pero sobre todo los sabores de la tierra… Si, ese sabor especial que tiene la fruta recién recolectada del árbol, los tomates y las fresas recién cortados de la mata o las lechugas y zanahorias traídas de la huerta… ¡Benditos sabores!

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Pues bien, decidirse por cultivar uno mismo los vegetales que va a ingerir es hoy, más que nunca, una cuestión de voluntad. Si tienes un jardín, terraza o incluso un simple balcón donde te quepa una maceta, ya puedes poner en marcha tu propio huerto urbano con múltiples soluciones que encontrarás en centros de jardinería y bricolaje como Leroy Merlin y Verdecora.

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Lo que cultives ahora durante los meses de otoño, en que aún las temperaturas permanecen altas en las horas centrales del día, te permitirá disponer de verdura fresca durante el invierno. En general, es la época de los vegetales verdes como espinacas, acelgas y lechuga, de hortalizas como los nabos y las zanahorias, y de crucíferas como el repollo, la coliflor y las coles de Bruselas. También puedes plantar rabanitos, si te gusta su sabor, y liliáceas, como ajos, cebollas, chalotas y cebolletas.

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En un plazo de entre 40 y 90 días, si todo va bien, verás los resultados y podrás llevarlas a tu mesa. Primero llegarán las espinacas, luego las cebollas, más tarde las zanahorias… Pero es importante tener en cuenta varios aspectos:

  • Las verduras y hortalizas deben plantarse juntas en bancales o macetas sólo si hay afinidad entre ellas. Por ejemplo, la acelga es una planta muy invasora, que debe cultivarse en una maceta aparte.
  • Es importante aislar el espacio del viento; por eso, conviene poner una tablilla del lado del que suela llegar el viento frío.
  • Conviene rotar los cultivos para que no se prodiguen las enfermedades que afectan siempre a una misma especie vegetal.
  • Un truco para evitar que se prodiguen gusanos y babosas es echar ceniza de leña sobre el sustrato.
  • Conviene echar una capa de mulching o hierba segada sobre la superficie para acolchar y evitar que las heladas afecten a los cultivos.
  • Las plantas necesitan aportes periódicos de abono en el terreno donde se cultivan. Por ejemplo, las liliáceas (ajos, cebollas, puerros, chalotas y cebolletas) necesitan fósforo. Y las crucíferas (repollos, brécol y familia) no son muy exigentes con el suelo, pero necesitan nitrógeno.
  • Las zanahorias y en general todas las crucíferas aguantan muy bien el frío. Incluso alguna helada que otra puede mejorar el sabor de coliflores y repollos.

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Fotografías: Leroy Merlin, Shutterstock

Más artículos de: Hogar Sano

Publicado el: 29-10-2012 | Autor: María Tebar

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