Salvar las plantas de las heladas

El frío del invierno es quizá la prueba más difícil de superar para muchas plantas en determinadas latitudes. Muchas plantas están preparadas para soportar las heladas sin sufrir demasiado, pero otras muchas no… Te decimos cómo conseguir que sigan vivas hasta la llegada de la primavera...

¡Menuda paradoja…! Muchas plantas de interior mueren de calor por culpa de las calefacciones, mientras otras de exterior apenas pueden soportar los rigores del invierno… Lo cierto es que muchas plantas han conseguido adaptarse a climas muy diferentes al suyo de origen, pero aun así, necesitan una ayuda extra para sobrevivir al invierno. Es fácil prestarles esa protección extra con unos conocimientos básicos.

Imagen Salvar las plantas de las hel

Las plantas exóticas, que proceden de climas muy benignos, deben salvaguardarse del frío del invierno trasladándolas a un espacio a  cubierto, ya sea un invernadero, una caseta de herramientas o un porche o terraza acristalada.

En general, las plantas en maceta soportan peor los rigores del invierno que las plantas que están en tierra firme. Un acolchado de su superficie mediante corteza de árbol, gravilla, piñas, etc. puede ser una estupenda iniciativa para empezar a crearles su protección anti-heladas más básica. Las agujas de las coníferas y las hojas secas actúan también en el mismo sentido…

Es muy posible que también necesiten una protección exterior. Las macetas de barro pueden resquebrajarse fácilmente, pero es que además su propia permeabilidad, que es una gran ventaja durante los meses cálidos, es también su mayor problema cuando hiela. Proteger el exterior de la maceta con un papel de plástico de burbujas o bien con cartones, papeles de periódico, etc.  puede ser una medida estupenda para evitar que el frío afecte a las raíces de muchas plantas en maceta.

Para heladas eventuales, se puede poner una maceta de barro a modo de campana sobre la planta en maceta que se ha de proteger. La protección debe retirarse durante las primeras horas del día.

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Una medida que va un poco más allá para cuando el riesgo de heladas es inminente es cubrir las plantas por completo. Lo mejor es ponerlas en un lugar resguardado, a ser posible cerca de una pared y orientadas a mediodía. La forma ideal de distribuir las plantas es juntarlas todas y dejar las más elevadas en una fila detrás, y las más bajas delante. No olvides poner dos tutores o elementos altos. Finalmente cubre todo el conjunto con un plástico o  con tela de arpillera. Es necesario levantar el plástico durante las horas del día para que llegue a las plantas la luz solar. Después se vuelven a cubrir si se prevé que las heladas van a persistir.

Comprobar el drenaje del sustrato de las plantas es también una medida esencial para evitar que la planta se hiele por la raíz en caso de que esté reteniendo agua. Por esa misma razón el riego en invierno debe ser muy corto y  no diario en la mayor parte de las especies vegetales. Algunos jardineros profesionales recomiendan regar las plantas ligeramente dos o tres días antes de que la helada tenga lugar. La inercia térmica actuará a modo de eficaz protección. Las heladas causan más estragos en la tierra seca que en el sustrato húmedo. Sin embargo, es imprescindible retirar el abonado mediante fertilizantes con nitrógeno, ya que estimulan el crecimiento de nuevos brotes, más sensibles, que soportan peor la intemperie.

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Los árboles jóvenes y algunos arbustos también necesitan que tomes precauciones. Las vallas sombreadoras de brezo y cañizo rodeándolos pueden ser un excelente abrigo. En algunos árboles funciona muy bien levantar todas las ramas y envolverlas con una arpillera o esterilla de cañizo (igual que se hace con las palmeras).

En zonas de fuertes heladas puede ser necesario cubrir el suelo con una lámina de polietileno transparente.

A la hora de planificar el jardín, también se puede tener en cuenta el riesgo de heladas, ubicando las diferentes plantas en los espacios más adecuados. Por ejemplo, en terrenos desiguales, es importante conocer que el aire frío tiende a acumularse en las hondonadas y las zonas bajas. En terrenos en pendiente, hay mayor riesgo de helada en la parte superior de una rocalla, muro vegetal, etc. Los suelos sueltos y pedregosos están más expuestos a las heladas que los suelos compactos…

Fotografías: Climate Education, Gardening, Royal Horticultural Society

Más artículos de: Informes

Publicado el: 01-01-2014 | Autor: María Tebar

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