Ver la televisión en el dormitorio puede suponer un verdadero placer pero, mientras zapeas desde el colchón, tu televisor está acumulando energía activa que te impedirá más tarde descansar.
Lo mismo ocurre si optaste por decorar la habitación en tonos rojizos y colores fuertes.

Lo ideal: una buena cabecera que aporte seguridad, nada de trastos ni zapatos bajo la cama, cortinas opacas y luces tenues que emitan paz y tranquilidad. Consejos que provienen, nada más ni nada menos, de una milenaria práctica oriental que equilibra las energías del entorno, de manera que puedan influir positivamente en nuestro hogar y en nuestro espacio de trabajo.
Pasamos página en el calendario, llegó octubre. Atrás quedó la cuesta de septiembre. Síndrome postvacacional, mareos al reencontrarnos con el jefe, vértigos al descubrir que la cifra que marca la báscula dista mucho de la que la agujita señalaba hace dos meses… y para colmo la vuelta de los niños al cole, listas interminables de material escolar, y la dichosa gotera en el techo de la cocina que ha vuelto a hacer de las suyas…

Pero septiembre ya es otra historia… Salvando obstáculos nos plantamos en octubre y… ¡ploff! Tragamos saliva para digerir este mes que se traduce en rutina… Programamos nuestro quehacer diario, que es como el de ayer, como el de anteayer y que será el mismo para mañana. Nuestras piernas se preparan a fondo para soportar continuos maratones de 24 horas, y nuestro cuerpo se inunda de una sensación de estrés. Y entonces nos preguntamos, ¿cómo escapar de la rutina?, de las prisas, del agobio…



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