
Los vestidores son mi pasión, en base a su ubicación dispongo el resto de las estancias en la distribución de una vivienda, y no podía menos que dedicarle un artículo.
Habíamos hablado de armarios roperos, de soluciones de almacenamiento y de posibilidades estéticas, pero el vestidor era una deuda pendiente.
A estas alturas del año, muchas familias organizarán esa primera escapada a la casa de la playa, a retirar las sabanas que dejaron cubriendo los muebles, a abrir las ventanas, los balcones, las terrazas, a regenerar el aire… a preparar esa casa que será morada durante el verano que ya está a la vuelta de la esquina.


Pocos espacios han sido tan injustamente tratados en decoración como el recibidor. A él se le ha arrebatado toda la importancia que merece, es el gran olvidado de nuestras viviendas. Cuando entramos en cualquier casa, él es quien nos recibe, pero inmediatamente después nos adentramos en cada estancia y comenzamos a soñar con la decoración con la que la vestiremos, olvidándonos por completo de quien nos dio la bienvenida.
El pasado fin de semana lo dediqué a conocer la enriquecedora cultura del vino. Una cultura que al igual que la decoración entra en nosotros a través de nuestra nariz, de nuestra boca, de nuestros ojos…

Disfrutar con la cata, probar, oler y saborear una copa de tan preciada bebida hubiera sido lo normal y lo más placentero para un buen catador. Sin embargo, haciendo honor a ese dicho que reza “cada loco con su tema”, yo me dediqué a buscar la relación del vino con la decoración.
Hoy en día vivir en un loft es sinónimo indiscutible de diseño. Empezó siendo una alternativa económica a la vivienda tradicional, pero a día de hoy se ha convertido en un lujoso modo de vida. Pabellones industriales o bajos inutilizados se han convertido en la cuna del diseño.

Desde que los lofts irrumpieran en nuestras ciudades hace ya casi dos décadas, los comentarios acerca de su utilidad se suceden. Las opiniones, tantas como variadas, a favor o en contra, impulsoras y detractoras… El loft nace como nueva forma de vida y a él le dedicaremos un capítulo aparte, hoy nos vamos a centrar en algo que el loft trajo consigo.

Los espacios diáfanos son la causa o la consecuencia de los lofts, pero aún dispuestos a vivir en un solo espacio que cubra todas nuestras necesidades, hay tareas que precisan de una cierta intimidad. La búsqueda del espacio personal dentro del compartido, en ausencia de tabiques, requiere creatividad.
El oro significa: Elegancia, glamour, lujo, clasicismo, ostentación, sofisticación, poder, triunfo…
La plata transmite: Vanguardismo, modernidad, funcionalidad, moda, diseño, sobriedad…

Ubicar todos nuestros enseres dentro de nuestra vivienda se convierte en un problema a medida que pasa el tiempo. El diseño del mobiliario juega un papel fundamental a la hora de organizar el orden cada objeto. La ropa de varias temporadas, los libros, los recuerdos de los viajes, los regalos… necesitan un lugar en el que alojarse.

Decorar espacios en los que únicamente tenemos que pensar en la estética es un privilegio solo al alcance de unos pocos. En la mayoría de los casos, los decoradores nos vemos en la necesidad de hacer “encaje de bolillos” para poder cubrir todas las necesidades de cualquier hogar, en pocos metros, y sin perder la función estética.

Sensibles a los problemas que ocasiona la falta de espacio, en Decoestilo te proponemos algunos trucos para ganar espacio, o parecerlo…


(15 votos, media: 4.67 de 5)

