La llegada del verano es recibida por todos como un soplo de aire fresco, porque eso es sinónimo de que las vacaciones están próximas y eso supondrá que tendremos más tiempo libre que dedicar a nuestras pasiones.

El exterior cobra una importancia perdida durante el invierno y ahora puede ser el escenario perfecto para desarrollar actividades que nos encantan, como jugar al futbolín, un elemento clásico de nuestra cultura.
Han sido muchos los mails enviados por vosotros pidiéndonos sugerencias y soluciones para decorar los recibidores de vuestras casas.

Por eso aunque la decoración del recibidor es un tema que ya hemos abordado en otras ocasiones, hoy queremos hacerlo de nuevo, con la intención de satisfacer vuestras expectativas en este ámbito de la decoración.
- Porque un único espacio hará que la visión panorámica de nuestra casa, sea la de una, grande y espaciosa.

El diseño llega a nuestras casas para ponernos la vida más fácil, estamos seguros de ello. Sin ir más lejos, hace que no tengamos que ocultar cada pequeño accesorio que utilizamos, pues su estética es tan atractiva que merece ser vista por todos.

Como consecuencia de ello nos ahorramos el trabajo de recoger y ocultar las cosas que nos estamos utilizando, pues son tan bonitas que podemos dejarlas ahí, como elemento decorativo.
Cuando empecé a estudiar decoración, un profesor me dijo: -lo más triste de nuestra profesión, es que cuanto mejor hagas tu trabajo, más inadvertido pasará a los ojos de los demás, pero si cometes un fallo, todo el mundo reparará en él-.

Han pasado unos cuantos años de aquello y hoy suscribo esa frase como mía. Pero el convencimiento de esa realidad no lo he encontrado en la calle, sino en mí misma.
El color es una de las cosas que más evidencian las modas, las corrientes decorativas, los estilos… Cada temporada la moda cambia, tanto la personal como la decorativa, y una de las cosas que cambia con ella, son los colores dominantes.

Pero a la hora de decantarnos por unos u otros debemos ir mucho más allá de lo puramente estético, ya que cada color influye en nosotros de maneras muy distintas. Nosotros mismos somos capaces de relacionarlos con nuestros estados de ánimo, con acontecimientos de nuestra vida o con determinados sectores sociales.






