Orden interior: cajones

Quizá sea una tara, un defecto de fabricación, una manía… o quizá todo esto sea solo una ridícula excusa que busca justificar el desorden de objetos personales que me ha acompañado siempre. Pero un desorden que tiene una peculiaridad. Desorden exterior, no interior.

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No me esconderé de reconocer que un día cualquiera me puedo olvidar el tubo de pasta de dientes sobre la encimera del lavabo, el pantalón que utilicé ayer sobre la cama, y el armario puede presentar un orden relativo. Pero cuando abran cualquier cajón comprobarán que los puzzles de 2000 piezas no tienen secretos para mí.

Los cajones han sido mis grandes aliados para conseguir ese orden interior.

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Cajones grandes, pequeños, profundos, estrechos, largos, de doble fondo, con accesorios para dividirlos interiormente, sistemas antigolpeo para las prisas, ruedas que los hacen deslizantes, frentes de cristal… El mundo del cajón me maravilla.

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Cada novedad llega a nuestras casas para ponernos la vida más fácil, y eso se nota. Los armarios antiguos apenas contaban con un par de cajones en la parte inferior, pero en la actualidad se imponen por encima de las baldas, las barras, los estantes o las puertas.

En la cocina son imprescindibles y cada día nos sorprenden con cosas nuevas, de un cajón pueden salir las cosas más insospechadas, como la tabla de planchar o el cortafiambres, pero también existen cajones específicos para la cubertería, los platos y la multitud de accesorios que inundan las cocinas.

A día de hoy el cubo de la basura ha dejado de ser un elemento aislado en cualquier rincón. Enormes cajones con diferentes departamentos resultan estéticos y comodísimos, pero además nos facilitan la imprescindible tarea del reciclaje.

En los vestidores son fundamentales. Con departamentos interiores para evitar que se desordene la ropa interior o las corbatas. Aunque esas divisiones interiores también pueden ser obra nuestra si somos un poco manitas.

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Los cajones – contenedores son muy prácticos colocados en la parte baja del armario, en el dormitorio de los niños. A ellos les facilitará el acceso a sus juguetes, y también la labor de recogerlos.

En el baño necesitamos cajones resistentes para soportar el peso de los botes de gel, de champú, las cremas y demás productos cosméticos, y que además sean profundos para poder colocarlos de pié, de manera que el contenido no corra el peligro de derramarse.

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Tampoco está de más contar con algún cajón de doble fondo, con llave, u oculto en algún sitio recóndito. Será el cajón de los secretos.

Los muebles de cajones imprimen una belleza señorial. Me apasionan los sinfonieres y esos muebles de aspecto colonial repletos de pequeños cajoncitos que visten los recibidores más exclusivos.

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El cajón es íntimo, privado y misterioso. Todos hemos acudido alguna vez de visita a alguna casa y hemos tenido la tentación de abrir el cajón de la consola del recibidor… ¿o no?

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Los cajones hablan de nosotros, y si no, abrid el cajón de la mesilla de noche de cualquier persona y viendo el contenido sabréis mucho sobre su personalidad. Si usa gafas, si es alérgico, si está resfriado…o enamorado… ¡es cierto! En las películas de amor siempre se acude al cajón de la mesilla en busca de pruebas de alguna infidelidad.

Aunque bueno, también cuentan alguna mentira…¡¡ los míos dicen que soy ordenada !!

Fotografías: Team7, Poggenpohl, B&BItalia, Sonia, Roche Bobois.

Por Olaia Pellón

Más artículos de: Ideas y tendencias

Publicado el: 17-10-2008 | Autor: Olaia Pellón

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