Estamos acostumbrados a ver colores vibrantes y juegos de contrastes en la decoración de habitaciones infantiles, dormitorios juveniles o estancias de ocio, pero no suele ser habitual encontrar estas combinaciones en estancias comunes del hogar como el salón.

En esas habitaciones los tonos más frecuentes son los beiges negros, marrones, chocolate… y en ocasiones combinados con otros colores, pero siempre conservando una apariencia armónica.
Lejos quedan ya aquellos muebles de salón enormes, repletos de cajones, puertas y vitrinas en las que nuestras abuelas guardaban la vajilla que solo usaban en Navidad, la cristalería, la cubertería, infinidad de figuritas, juegos de café, marcos con fotos, arreglos florales…

Hoy en día esos grandes muebles que ocupaban la totalidad de la pared disponible (por aquello de aprovechar todos los rincones), han sido sustituidos por pequeños módulos apoyados sobre el suelo o colgados en la pared.
En la última década, las nuevas formas de fabricación han dado como resultado una amplísima carta de posibilidades inexistentes años atrás. Acabados en colores que no existían, maderas curvadas… Pero no todo el mundo se atreve con todos estos cambios.

Para los menos atrevidos, una pequeña pincelada de color será suficiente aditivo para conseguir un salón moderno y actual.
El número de televisiones en las viviendas ha aumentado considerablemente, y hoy en día casi podríamos decir que hay una televisión en cada estancia o al menos una por cada persona.

En algunas estancias la disposición del mobiliario hace que se puedan apreciar más de una zona, y poder tener una buena visión de la pantalla es fundamental, por eso, para evitar tener que colocar más de una televisión en una misma habitación, los muebles giratorios son una estupenda opción.
Comer, lo que todos entendemos como comer, se puede hacer de cualquier manera, y casi en cualquier sitio.

Pero si realmente queremos disfrutar de la comida, de la compañía, del ambiente y de la tertulia de sobremesa, debemos hacerlo en un sitio adecuado, y cuidar todos los detalles para crear un ambiente que invite a la calma y a la conservación.
Y para ello una de las cosas que primero debemos de tener en cuenta es la iluminación.
La fuerza de la decoración en una estancia puede llegar desde muy diferentes sitios. Desde el color, desde el diseño o desde la carga decorativa que pueden llegar a aportar por si mismas algunas piezas.

La alfombra es una de ellas, una de las piezas que más presencia puede tener, independientemente del resto de la decoración.






